El pasado 27 de enero, fiesta de san Enrique de Ossó, la Provincia Teresiana de Europa dio comienzo a las celebraciones del 150 aniversario de la Compañía de Santa Teresa de Jesús. Fue una fecha profundamente significativa, vivida de manera simultánea en distintos lugares de España y Portugal, que marcó el inicio de un año jubilar cargado de memoria agradecida, compromiso renovado y esperanza compartida.
Las celebraciones se desarrollaron principalmente en torno a la Eucaristía, corazón de cada encuentro, preparada con esmero y vivida con hondura. Iglesias, catedrales, capillas y espacios significativos se convirtieron en lugares de encuentro donde resonó con fuerza la acción de gracias por la vida y la misión de la Compañía a lo largo de estos 150 años. La liturgia, cuidada y participativa, ayudó a situar el aniversario no solo como una mirada al pasado, sino como una llamada al presente y al futuro.
El ambiente que se respiró fue, en todos los casos, profundamente familiar. Personas de distintas generaciones —laicos y laicas, educadores, jóvenes, antiguas alumnas y alumnos, amigos, colaboradores y miembros de la Familia Teresiana— se reunieron para celebrar una historia compartida. Los gestos, los símbolos, los cantos y las palabras hicieron visible un carisma que sigue vivo y que continúa generando vínculos, compromiso y sentido de pertenencia.
Además de los actos litúrgicos, los espacios de convivencia tuvieron un valor especial. Encuentros sencillos, comidas compartidas, aperitivos y momentos de diálogo favorecieron el reencuentro, la evocación de recuerdos y la expresión espontánea de gratitud. En muchos rostros se percibía la emoción de volver “a casa”, de sentirse parte de una familia espiritual que ha dejado huella en la vida personal y comunitaria de tantas personas.
Los sentimientos que predominaron durante estas celebraciones fueron la alegría serena, el agradecimiento profundo y la emoción compartida. Alegría por una obra que sigue viva; gratitud por la entrega de tantas hermanas y personas que han hecho posible la misión; emoción al constatar que el carisma teresiano continúa fecundando la realidad actual. Junto a ello, también estuvo muy presente un clima de responsabilidad y compromiso: la conciencia de haber recibido una herencia valiosa que pide ser cuidada, recreada y transmitida con audacia evangélica.
El inicio del 150 aniversario en la Provincia Teresiana de Europa ha sido, así, una experiencia de comunión y de esperanza. Una celebración que ha unido memoria y futuro, fe y vida, historia y misión. A lo largo de este año jubilar, la Compañía seguirá ofreciendo espacios para celebrar, profundizar y renovar el “Todo por Jesús” que inspiró a san Enrique de Ossó y que hoy continúa animando el camino compartido.
Si quieres ver todas las fotos, visita el siguiente enlace: Álbumes de Comunicación Teresianas de Ossó STJ | Flickr




