La celebración del 150 aniversario de la Provincia Teresiana de México fue un tiempo de encuentro marcado por la alegría, la gratitud y la esperanza. Comunidades educativas, encargados de las diferentes obras apostólicas y hermanas caminaron juntas, haciendo visible una provincia viva, cercana y comprometida con la realidad que le toca servir hoy.
Las celebraciones se caracterizaron por su diversidad y creatividad. Hubo eucaristías y espacios de oración, pero también momentos de convivencia y fiesta: juegos, competencias deportivas, peregrinaciones y hasta karaokes formaron parte de este mosaico celebrativo. Cada gesto ayudó a mirar el camino recorrido con agradecimiento y a reconocer la entrega generosa de tantas hermanas y laicos que han sostenido y enriquecido la misión teresiana en México. En el centro de todo estuvo la familia teresiana, expresión concreta del trabajo compartido entre educadores, estudiantes, familias y colaboradores.
Por supuesto, la celebración del aniversario se vivió también como una experiencia profundamente educativa y pastoral. Niñas, niños y jóvenes fueron protagonistas a través de actividades formativas, culturales y festivas que fortalecieron el sentido de pertenencia. En estos espacios se reavivaron valores esenciales del carisma teresiano, como el liderazgo con sentido, el servicio, la fraternidad y la esperanza.
El día 27 de enero supuso una invitación a seguir caminando con audacia hacia el futuro. Con la riqueza de su historia y la fuerza de una misión compartida, la Provincia Teresiana de México renueva su compromiso de responder creativamente a los desafíos sociales y educativos del país, convencida de que la misión continúa y sigue dando fruto.
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