Celebramos

“A la madrugada, se desveló pensando de nuevo en la situación de las jóvenes y se le ocurrió la idea de una asociación de maestras para regenerar el mundo educando según el espíritu de Santa Teresa de Jesús (…)
Tanta impresión le produjo en su interior, y sintiendo que Dios es muy amigo de que no se ponga tasa a sus obras, se levantó de la cama y escribió un borrador, en un pliego de doble folio en sentido horizontal.”

El tiempo urge y apremian las circunstancias
También nosotras, como Enrique, sentimos que nuestro tiempo nos urge y las circunstancias nos apremian.
Esto, sin embargo, no es nuevo. Llevamos 150 años a la escucha de la realidad de nuestro mundo sufriente.
Hoy, como ayer y como mañana, seguimos queriendo responder a las necesidades de la humanidad de una manera creativa y consistente que hunda sus raíces en el Evangelio de Jesús de Nazaret y que nos ponga ¡manos a la obra!
Inspiración
Toda gran obra nace pequeña, frágil, titubeante. Así es en la naturaleza y así también lo demuestra la historia. Una pequeña chispa enciende una gran luz, un pequeño grano de mostaza crece hasta hacerse árbol frondoso, una pequeña idea gesta grandes proyectos…
La chispa que encendió el fuego y dio vida a la Compañía fue una noche de insomnio en la que Enrique de Ossó escuchó el deseo de Dios ante un mundo herido y desolado: crear una asociación para regenerar el mundo a través de la educación de la mujer según el espíritu de Santa Teresa de Jesús. ¿Sería inspiración? ¿Sería sueño? Enrique decidió ponerse a la escucha de esa intuición…
Y desde entonces… ¡hasta hoy!
150 años de historia encarnada y actualizada en un carisma que busca siempre dar respuesta desde la educación y la espiritualidad teresiana a los gritos del mundo.

Sentido
Las teresianas de Enrique de Ossó estamos convencidas de que seguir la invitación que Jesús hace a cada persona es la forma de encontrar el sentido más pleno de la existencia.
En nuestro caso, esta llamada escuchada en lo más profundo del corazón nos condujo un día a ser parte de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, una opción que nos plenifica, nos ensancha el corazón y nos lleva a estar en el mundo de una manera concreta que nos hace sentirnos felices: educadoras por vocación.
Este año celebramos y damos gracias por nuestra vida, por el don de la vocación y de carisma recibido.

Esperanza
“Mas, como vi lo principal, tuve esperanza el Señor haría lo demás” (Fundaciones 2:5)
Vivimos desde la Esperanza, en mayúsculas. La Esperanza no es ingenuidad; es una espera activa y confiada. La esperanza es avanzar en medio de las dificultades sabiendo de Quién nos hemos fiado y mantener firme la certeza de que Él siempre nos acompaña y nos sostiene.
De nuestra parte solo queda estar a la escucha, dispuestas siempre a captar esa voz susurrante que nos habla en lo profundo y nos pone en movimiento, siempre hacia adelante, con ilusión renovada cada día.
Caminamos con determinada determinación porque el tiempo urge y las circunstancias apremian.

