En el marco de la celebración de los 150 años de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, la Provincia Teresiana Nuestra Señora de la Esperanza vivió una Semana Santa profundamente significativa, marcada por el paso de la etapa de Inspiración a la etapa de sentido, en comunión con toda la Familia Teresiana a nivel mundial.
El camino inició el Jueves Santo, 2 de abril, fecha emblemática en la historia de la Compañía, que recuerda la noche en la que el Padre Enrique recibió la inspiración de esta obra de Celo: La Compañía de Santa Teresa de Jesús. Ese día culminó la primera etapa del itinerario jubilar, “Es inspiración de hoy”. Tiempo de hacer memoria agradecida de los inicios y reconocer a todas aquellas hermanas que nos precedieron. Desde la experiencia de Enrique, aprendimos a leer la vida con hondura, descubriendo que incluso en medio de los desafíos, Dios sigue susurrando caminos de transformación, donde las dificultades se convierten en oportunidad para extender el Reino.
Ese día de Jueves Santo, en mesa compartida y renovando nuestro compromiso con Jesús y el Reino la provincia inició a la segunda etapa : “Ser Teresiana, una vida con sentido” celebrado en distintas comunidades con creatividad, compromiso y espíritu misionero.
En Venezuela, Ciudad Bolivar, la Hermana Carmen Sánchez participó activamente con la Pascua Infantil y Juvenil SAP 2026 de la parroquia San Antonio de Padua, compartiendo con jóvenes y niños espacios formativos, celebraciones litúrgicas y dinámicas comunitarias. Entre las experiencias más significativas, se destacó una jornada de integración en las playas del Río Orinoco, fortaleciendo los lazos entre los participantes.
La comunidad de Hermanas inició la Semana Santa con la renovación de votos el mismo 2 de abril. Participaron activamente en las celebraciones litúrgicas, acompañando con cantos y proclamación de la Palabra, especialmente en la vivencia de la Pasión de Cristo.
En Caracas, las comunidades de Guacara y Castellana se reunieron para vivir juntas toda la Semana Santa, compartiendo cada celebración e itinerario litúrgico en un ambiente de fraternidad.
En Colombia, la comunidad de Hermanas de Bogotá daba inicio a la semana la víspera del día 2 de abril unidas en oración a toda la Compañía en la vigilia de la Inspiración. Posteriormente vivieron toda la Semana Santa y la celebración pascual con amigos y colaboradores de la capilla en la casa de retiros y convivencias. Concluyeron con la Vigilia Pascual celebración viva y alegre de la Resurrección de Jesús.
Las comunidades de Envigado y La Candelaria celebraron junto a vecinos y comunidades parroquiales; momento muy significativo y de especial hondura fue el espacio de silencio contemplativo ante el monumento preparado para la celebración de la Última Cena, donde acompañó la Hermana Provincial, Flor Hernández, quien viajó desde Venezuela compartiendo el inicio de esta etapa con las hermanas de Colombia.
La Hermana Jury Estupiñán vivió una experiencia de misión intercongregacional en Guayatá (Boyacá), en la Diócesis de Garagoa, convocada por la Comisión de Nuevas Generaciones de la CRC (Conferencia de religiosos/as de Colombia). Allí acompañó a la comunidad durante toda la Semana Santa, en un proceso itinerante, de cercanía pastoral y servicio misionero.
La comunidad de Aguachica, celebró este tiempo en estrecha colaboración con la comunidad parroquial. Fortaleciendo vínculos de comunión eclesial.
La Compañía en Sucumbíos (Ecuador) presente en frontera y en lo profundo de la selva amazónica, entre caminos de lodo, tierra, ríos las hermanas celebraron la Semana Santa junto a las comunidades campesinas e indígenas locales. Hasta allí viajaron también algunas hermanas del equipo de Formación provincial y de la comunidad del noviciado continental, quienes posteriormente se distribuyeron en distintas comunidades para vivir experiencias misioneras desde el Domingo de Ramos hasta la Pascua de Resurrección.
Finalmente, se abre un nuevo horizonte misionero con el viaje de la Hermana Beatriz Castro, quien partió desde Santa Cruz hasta Cochabamba para iniciar una nueva misión, a la espera de las hermanas que se unirán a este nuevo proyecto.
Así, en cada rincón de la Provincia, la Semana Santa fue vivida como un tiempo de encuentro e itinerancia con Jesús, de comunidad y de misión, en sintonía con el camino jubilar.
Se cierra la etapa de Inspiración y da comienzo otra: Sentido, donde acogemos la invitación a testimoniar la alegría y el gozo de ser teresianas, fortaleciendo nuestra identidad y renovando el compromiso con la misión.
Un tiempo para seguir tejiendo historia, con gratitud por el pasado y esperanza en el futuro.




