La Compañía de Santa Teresa de Jesús continúa celebrando su 150 aniversario en un clima de profunda vivencia pascual, marcado por la alegría de la Resurrección y el impulso de una nueva etapa dentro del itinerario del año. Esta noticia resumen recoge cómo, en distintos lugares del mundo, la Familia Teresiana está viviendo y compartiendo con intensidad este tiempo, centrado ahora en la etapa: ser Teresiana, una vida con sentido.
Tras culminar la etapa inicial de “Inspiración”, el pasado 2 de abril se dio inicio a esta nueva fase que invita a profundizar en la identidad, fortalecer el sentido de pertenencia y renovar el compromiso con la misión educativa y evangelizadora.
Durante la Semana Santa, las distintas comunidades de la Compañía han vivido celebraciones llenas de significado, creatividad y espíritu misionero. En países como Venezuela, Colombia y Ecuador, hermanas y colaboradores han acompañado a comunidades parroquiales, jóvenes y familias, participando en celebraciones litúrgicas, espacios formativos y experiencias misioneras en contextos diversos, desde entornos urbanos hasta comunidades rurales e indígenas.
Estos días han estado marcados por la oración compartida, la vivencia comunitaria y el servicio, destacando momentos como la renovación de votos o las vigilias pascuales. La Pascua se ha convertido así en una oportunidad para renovar la fe y reafirmar el compromiso con el Evangelio desde el carisma teresiano.
Paralelamente, en el marco de esta segunda etapa del aniversario, se están impulsando diversas iniciativas que buscan actualizar el legado de Enrique de Ossó y hacerlo cercano a las nuevas generaciones. Campañas en redes sociales, un Challenge sobre Enrique de Ossó, espacios de reflexión, materiales audiovisuales y proyectos colaborativos están favoreciendo el encuentro entre provincias y el fortalecimiento de una identidad compartida a nivel global.
En conjunto, este tiempo pascual está siendo vivido como un momento de gracia para toda la Familia Teresiana: una oportunidad para volver al origen, agradecer el camino recorrido y proyectarse hacia el futuro con esperanza. El 150 aniversario se consolida como un proceso vivo que impulsa a seguir construyendo comunidad y misión desde el sentido profundo de ser teresianas hoy.




