La jornada de hoy nos ha llevado hasta Tarragona, ciudad donde nació la Compañía de Santa Teresa y donde sigue resonando con fuerza la intuición que dio origen a esta historia compartida: “Todo por Jesús”.
Por la mañana, acompañadas por algunos de los profesores y profesoras del colegio de Tarragona, hemos las calles y las casas donde vivieron las primeras hermanas de la Compañía. Durante el recorrido, hemos hecho memoria de aquellas mujeres valientes que, junto a san Enrique de Ossó, respondieron con audacia a las necesidades de su tiempo y pusieron los cimientos de una misión que, 150 años después, continúa viva en distintos lugares del mundo. Ha sido muy emocionante ver- en el sentido más literal de la expresión-, los ladrillos sobre los que empezó a edificarse la Compañía.
El día ha tenido su momento central en la Eucaristía de acción de gracias, celebrada en la catedral y presidida por el arzobispo de Tarragona, Mons. Joan Planellas. Un momento especial en el que la Familia Teresiana reunida ha reconocido la fidelidad de Dios a lo largo de estos años y ha renovado su compromiso de seguir promoviendo los intereses de Jesús en la realidad actual. Alrededor del pan y del vino, se han hecho presentes las primeras fundadoras, las hermanas que han formado y forman parte de esta historia y tantas personas que hoy continúan ensanchando la misión teresiana desde diferentes vocaciones y culturas. También hemos recordado a los tres adolescentes trágicamente fallecidos ayer en la playa de Tarragona y a sus familiares.
Junto a la imagen de Nuestro Padre, 22 banderas representaban a los 22 países en los que hoy está presente la Compañía en el mundo. ¡Tenemos muchos motivos para dar gracias! La hermana Ángela Cuadra, stj ha pronunciado la monición de entrada:
Señor arzobispo Don Joan Planelles, Señor obispo Don Sergi Gordo, sacerdotes amigos, gracias por presidir y concelebrar con nosotras esta Eucaristía.
Queridas hermanas, queridos amigos y amigas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús y de la Familia Teresiana:
Estamos aquí, en este mismo suelo donde unas jóvenes dijeron sí y nació nuestra historia Y eso ya es, de por sí, motivo de profunda gratitud.
Ciento cincuenta años de camino no se celebran haciendo balance. Se celebran volviendo a la fuente: a Aquél que convocó, sostuvo y sigue llamando. Nuestras Constituciones nos recuerdan que somos “mujeres convocadas por Dios a promover los intereses de Jesús para restaurar en Él todas las cosas”. No somos una institución que conmemora su historia; somos una comunidad de discípulas que vuelve a ponerse en camino.
El lema que nos acompaña este año, “el tiempo urge y apremian las circunstancias”, expresa la urgencia que Enrique de Ossó sintió de dar una respuesta creyente y esperanzadora ante su mundo. Hoy, como entonces, la llamada no es, ante todo, a hacer más, sino a mirar y a escuchar de otra manera: a dejarnos conmover por las heridas de nuestro mundo, como lo hizo Jesús, para salir al encuentro de quienes buscan motivos para seguir caminando y esperando.
Al celebrar esta historia tejida de fidelidades, somos invitadas a renovar nuestro compromiso con este proyecto de vida y a vivirlo con inspiración, con sentido, con esperanza. No una esperanza ingenua, sino la confianza honda de quien sabe que Dios sigue actuando en la historia. La misma confianza que animó a Enrique de Ossó. La misma que hoy nos reúne aquí.
Dispongámonos a celebrar en familia esta eucaristía, agradecidas por tanto don recibido y disponibles para lo que aún se abre ante nosotras.
La celebración ha continuado en un ambiente festivo y familiar con una comida en el restaurante El Tinglado, junto al puerto. En esta ocasión ha sido la vicaria general, la hermana Pilar Liso stj, la que ha pronunciado unas palabras antes de empezar a comer:
(..) Tarragona no fue elegida por azar. Fue el lugar donde se encontraron una necesidad concreta y una respuesta inspirada por el Espíritu. Y eso es lo que sigue necesitando nuestro mundo: no grandes teorías, sino presencias concretas en las necesidades reales. Aquí comenzó a forjarse una identidad. Aquí se aprendió que santidad e inteligencia caminan juntas; que la oración y la acción forman parte de una misma entrega. Aquí, en la Capilla de San Pablo, las fundadoras pronunciaron sus primeros votos. Y desde aquí salieron, como nubes que fertilizan distintos suelos, hacia Vilallonga, hacia Barcelona, hacia lugares que nadie hubiera imaginado.
Lo que nació aquí no se quedó aquí. Y eso es una de las cosas más hermosas de Tarragona en nuestra historia: que no fue un punto de llegada, sino un punto de partida. Una ciudad que supo dar sin retener; que supo dar raíces y también alas (...)
Tras estas conmovedoras palabras, los corazones se han encendido y el fuego teresiano ha empezado a inundarlo todo. Tanto, que hasta ha sonado la alarma de incendios y por un momento nos hemos asustado...para unos cuantos minutos después descubrir aliviadas que la tradicional crema catalana que estaban preparando para el postre se había tostado un poco más de la cuenta y había hecho saltar un detector de humo demasiado sensible. ¡Todo ha quedado en una graciosa anécdota!
De vuelta a Tortosa, hemos continuado la fiesta con un rato de baile y charla tranquila en el exterior de la casa, donde hemos agradecido mucho los refrescos fresquitos que nos han ayudado a mitigar el calor.
Seguimos disfrutando de esta peregrinación.
Puedes ver las fotos del día en el siguiente enlace: Encuentro Internacional - Día 21 de junio | Flickr




