La comida ha tenido lugar en el restaurante Montserrat, situado a escasos metros del monasterio. Allí, tras una exquisita comida, ha llegado una nueva sorpresa: una carta de Nuestro Padre dirigida a las Teresianas del siglo XXI:
Viva Jesús y su Teresa en mis hijas de la Compañía y en toda la familia teresiana que habéis subido hoy a Montserrat.
Me ha llenado de gozo el corazón veros a todos reunidos en oración y en la Santa Misa ante los pies de la Virgen para dar gracias por los innumerables beneficios recibidos en estos 150 años de vida de esta obra predilecta. ¡Bendita Reina de las gracias, que la tomó bajo su protección y la ha cuidado con amor de Madre! Hoy, mientras vosotros rezabais ante su imagen, le he vuelto a pedir, como tantas veces, que os mire con amor porque sé que su mirada os infundirá aliento, confianza y paz.
Ojalá bajéis hoy de esta santa montaña con un corazón más animoso y agradecido, como el de la Santa Madre, dispuesto a emplear todas sus fuerzas en lo que más aumente los intereses de Jesús. No ceséis de responder con fidelidad a las gracias que cada día os dispensa y Él hará cosas grandes en vosotros, como hizo en María y en Teresa de Jesús. Cuidaos unos a otros, animaos, trabajad juntos por renovar el mundo, aspirad siempre a grandes cosas porque Dios da su gracia abundante a quienes ponen su confianza en Él. Nada sin Jesús, todo con Él, por Él y para Él.
Os estoy acompañando estos días de peregrinación. Pero sabed que os acompaño siempre. Como me habéis pedido en vuestros cantos, estad seguros de que no dejo el timón de la Compañía, os bendigo con amor de Padre y os encomiendo ante Jesús y su Teresa.
Todo por Jesús.
Después de la comida, la tarde ha comenzado con un encuentro con el abad del monasterio de Montserrat, el P. Bernat Juliol, quien nos ha dirigido unas cálidas palabras a todas las presentes:
"Es un regalo que Montserrat, un lugar tan querido para Sant Enric d'Ossó haya podido ayudar, haya podido impulsar a muchos hombres y mujeres carismas que se han hecho realidad en institutos como el vuestro, que han hecho tanto bien a la Iglesia, a la sociedad y al mundo. Cada una de vosotras lleváis detrás una historia: de seguimiento de Jesucristo, de donación, de entrega, de fragilidad humana y comunitaria...pero que estáis ahí ofreciendo el legado del Evangelio pasado por el carisma d'Enric D'ossó." (...)
De regreso a Tortosa, la jornada ha concluido con un espacio de oración y revisión del día que ha permitido recoger los ecos de lo vivido y reconocer las llamadas que cada persona ha recibido durante esta experiencia. La celebración ha continuado posteriormente en un ambiente distendido y festivo, de "chill out", fortaleciendo los lazos de fraternidad que están marcando estos días de encuentro internacional.
Montserrat ha sido hoy mucho más que un destino de peregrinación. Ha sido lugar de memoria, de renovación y de envío.
Fotos del día disponibles aquí.




